Aprendí inglés de una manera bastante inusual. Sí, tomé clases, pero la mayoría de lo aprendido fue a través de métodos que muchos no considerarían tradicionales: escuchar música, ver series, películas, hablar con mis amigos con el mucho o poco inglés que supiéramos… Verás, al aprenderlo desde niña tuve una ventaja bastante significativa. Los niños son como esponjas: lo absorben todo. Es por eso que es tan común escuchar: “ponlo desde chiquito en clases que así aprende más fácil”.
Dicho esto, aprender como adulto, a pesar de ser menos intuitivo y en ocasiones más difícil —de no aprender con las herramientas correctas—, tiene una particularidad muy hermosa, y es que aprendemos porque deseamos hacerlo. No presentamos esa resistencia del “¡no quiero!”, y es que ya en nuestra adultez podemos decidir qué aprender y qué no aprender. Claro, en muchos de los casos quizás sí nos veamos forzados a aprender el idioma: porque sabemos que con el inglés tendremos más oportunidades laborales, porque nuestro trabajo actual lo requiere para poder seguir escalando, en fin. Un sinnúmero de razones, todas buenas y válidas, para aprenderlo.
Quiero expresarte por qué me apasiona tanto enseñar y de dónde viene esta idea.
Habiendo aprendido inglés de una manera tan inusual, pude adquirir una intuición por el idioma que no todos tienen, y es que aprender inglés no es tan difícil como se pinta. Tiene sus reglas gramaticales, sus puntos no tan sencillos, pero visto de manera objetiva, el inglés es mucho más fácil que el español.
Los adjetivos no tienen ni género ni número. En español decimos carro rojo, pero también carros rojos. En inglés, en cambio, el adjetivo nunca cambia:
| Español | Inglés |
|---|
| Carro rojo | Red car |
| Carros rojos | Red cars |
Conjugar también es mucho más fácil:
Españolhago · haces · hace · hacemos · hacen
InglésI / You / We / They → do
He / She → does
¿Puedes verlo? Lo complicado viene por el miedo a aprenderlo, por pensar que no eres lo suficientemente inteligente o capaz para aprender un idioma desde cero. Y por eso tengo dos cosas que decirte:
SÍ eres lo suficientemente inteligente y capaz.
NO lo estarías aprendiendo desde cero. El español y el inglés tienen un sinnúmero de similitudes, INCLUSO, en la pronunciación. Y es algo que podrás descubrir a lo largo de toda esta experiencia de aprendizaje.
Mi amor por enseñar viene precisamente de eso: de demostrar que aprender un idioma nuevo no está fuera de tus posibilidades. Nace de querer ayudar a la gran comunidad de dominicanos e hispanohablantes a aprender algo que muchas veces creyeron imposible, de hacerlo de una manera fácil, intuitiva, con herramientas prácticas y pedagógicas que solamente sumarán a tu aprendizaje y harán de él una experiencia gratificante.
¡Acompáñame en este gran viaje que es el aprendizaje y permíteme demostrarte de lo que eres capaz!
No enseñarte a memorizar inglés.
Enseñarte a entenderlo.